Juan Peña “El lebrijano”

 

Medalla de Andalucía en 1986

Juan Peña Fernández, el Lebrijano, nació en Lebrija en 1941. Miembro de la familia gitana y cantaora de Perrate de Utrera, a la que pertenecía su madre, María la Perrata, Juan Peña El Lebrijano comenzó muy joven compaginando el cante con el toque de la guitarra, pero a raíz de su triunfo como cantaor en el concurso de Mairena del Alcor de 1964, decidió dedicarse en exclusividad al cante. Uno de sus primeros trabajos importantes fue con Antonio Gades, en cuya compañía estuvo varios años cantando como acompañante al baile.

Fue enseguida considerado uno de los mejores cantaores de este tiempo, pues tiene una voz de un timbre gitano de transmisión flamenca, una afición y un conocimiento que le permiten estudiar e interpretar con maestría los más diferentes estilos Pronto tuvo la oportunidad de grabar, y sus primeros discos fueron por añadidura de una gran calidad. Otra faceta digna de resaltar en este cantaor es que conociendo tan profundamente el cante ortodoxo su inquietud artística le llevó a buscar la introducción de algunas innovaciones,
En sus primeros tiempos también estuvo muy inclinado por la escuela de Antonio Mairena. Entendía que es necesario aportar al flamenco un abanico musical más amplio, porque solamente así podrán extenderse los horizontes de este arte único en el mundo.
De sus primeras grabaciones destaca el disco Persecución, una obra rompedora con letras del poeta Félix Grande, que narra la historia de los gitanos en España. A lo largo de su carrera ha sido acompañado, entre otros, por Niño Ricardo, Manolo Sanlúcar, o Juan Habichuela.
En el disco Encuentros se unió a la Orquesta Andalusí de Tánger, redescubriendo las raíces árabes del flamenco, y ahondando en esta vía posteriormente con discos como Casablanca o Puertas Abiertas en donde colabora con el violinista musulmán Faiçal.
Cabecera de cartel de los más importantes festivales, fue el primer cantaor que lleva el flamenco al Teatro Real de Madrid (1979), y con dimensión didáctica por todas las Universidades de Andalucía (1993-1994), además de crear espectáculos como Persecución (1976), Reencuentro (1983) o ¡Tierra!1992).
En 1997 el Ministerio de Cultura le otorgó la Medalla de Oro al Trabajo, una más de los múltiples premios y distinciones con que ha sido galardonado a lo largo de su vida. Ha sufrido varias intervenciones quirúrgicas que le obligaron a retirarse varias veces pero de las que ha salido con buena salud. Su última obra es Cuando Lebrijano canta se moja el agua, frase que le dedicó Gabriel García Márquez y que sirve de tributo al premio Nobel de literatura, ya que son textos del autor colombiano los que sirven de letras a los variados cantes que conforman este trabajo.En 2014, se celebra una gala en su honor como clausura de la XVIII Bienal de Flamenco de Sevilla.